viernes, 17 de abril de 2015

Desbarrada de una tarde de primavera



Camino pensando en lo poco que escribo últimamente y sin darme cuenta paso por la puerta de mi anterior casa.  Miro hacia mi antiguo balcón mientras me suelto el foulard y me abro la gabardina que hace sol de tormenta y no quiero que me baje la tensión.

Este fue el último lugar que, aparte del paterno, recuerdo como hogar.  Las habitaciones limpias.  Mi cocina.  Mi cama.  Mi baño.  Ahora son otros que no son solo míos y, mientras pienso esto, me doy cuenta de la de tiempo que llevo sin percatarme de cuánto han cambiado las cosas.

Con qué facilidad nos olvidamos de lo que nos ha costado conseguir lo que queremos. Que poco recordamos los deseos cuando ya los hemos cumplido. Y lo que es peor ¡que desagradecida es la memoria!.

4 comentarios:

POL dijo...

Ya perdonarás, pero al principio pensaba que era un relato erótico ....

Bubo dijo...

La memoria es una cabrona. Pero los recuerdos... ¡Joder! Esos si que son unos hijos de puta.

PENSADORA dijo...

No espera menos de tí POL jejeje

Es verdad BUBO los recuerdos sí que son puñeteros, pero esos los tengo más controlados.

Salud!

Electra dijo...

ayyyy... que buenos recuerdos en esas casas del pasado... puta Nostalgia!
:)