miércoles, 3 de octubre de 2012

UNA NUEVA FORMA DE GUERRA


Últimamente me dedico a entablar conversaciones sobre la crisis. No para despotricar y tener algo de que hablar, busco información, como si pusiera un termómetro en una axila… así no más, por ver a ver.

Comparo las conversaciones de hace ya cuatro años con las de hoy. La cosa ha cambiado. Ya nadie habla del “esto parará en algún momento”, “la crisis acabará en unos años”. Ahora todos lo vemos peor: “esto no tiene fin”, “esto no tiene solución”.

Estamos a las puertas del temido Rescate y vaya paradoja porque cuando uno tiene un accidente espera como agua de mayo que vengan a rescatarle, sin embargo, hoy en día, que vengan a rescatarte es como esperar a que te den el disparo de gracia y todo acabe, lo único malo es que en este caso el disparo de gracia anuncia el principio de males mayores.

Con este panorama, las conversaciones se alteran y en la desesperación buscando soluciones o intentando predecir el futuro, cada vez se habla más de guerra, de violencia. Y yo me pregunto si esa tan temida guerra no se esté librando ya pero de un modo nunca visto, de la misma manera que el mundo nunca había visto una crisis semejante a la actual.

Quizá hace tiempo la guerra se esté librando en los despachos de las altas esferas con armas de destrucción potentísimas como la especulación y daños colaterales fatales como la inflación y deflación. Todo términos que encaminan las vidas del pueblo dirección al hambre. Hambre que mata personas.

Creo que se está librando una nueva forma de guerra, que no mata directamente sino lentamente. Una guerra en la que no hay patria ni héroes, en la que no se disputa territorio, religión o recursos. Esta es la guerra en la que no hay cabos ni comandantes sino especuladores, políticos, banqueros, brokers… La guerra de los intereses en la que el único perjudicado, como siempre, es el pueblo.

Palabra de pensadora.



4 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Pero tarde o temprano, si siguen las cosas así, se acabará convirtiendo en una guerra "convencional".

Lolindir palantir dijo...

Para recobrarse después de una crisis, de la personal a la supranacional, llega un momento q hay que volver a tener una tábula rasa . señor Pez me temo tenga usted razón aunque nadie quiera una guerra convencional parece ser que los de arriba solo entiendan eso, y aún así ellos sabrán sacar el mejor partido y el mejor interés para ellos mismos! Que hacemos entonces? Exiliarlos, ya que aquí no hacen ningún bien?

El Pez Martillo dijo...

La cuestión es que a lo mejor ellos no necesitan esa guerra convencional, y por eso no la hacen y luchan "en los mercados", pero sin darse cuenta del todo de que eso machaca a los de abajo, y que puede que la guerra convencional les venga desde abajo y les reviente en la cara. El resultado, previsible: como usted dice, ya se buscarán la forma de sacarle el máximo beneficio y el mínimo perjuicio (para ellos, claro), como siempre.

Y no creo que xiliarlos sea una solución. Sólo serviría para dejar libre un hueco que ya aprovecharían otros. En realidad, no creo que haya salida, sólo momentos más favorables que otros, y la suerte de pillar el momento tranquilo.

PENSADORA dijo...

Así es Pez, esa guerra convencional sería así, seríamos nosotros quienes cogeríamos las armas. Esto es lo que me hace pensar que nuestra hipótesis no será cierta pues a ver quién es el guapo que se pone a pegar tiros hoy en día en que nadie está preparado para ello. Somos una generación enclenque (si se me permite el término) ¿se imagina usted a los chavales y chavalas actuales enfrascados en una guerra?, me refiero a los europeos, ya sabemos que los siempre patriotas americanos la gozarían.

Y no, exiliarles no es la solución. Hay una solución mucho más grave y difícil que es derrocar por completo a la clase dirigente, cosa harto imposible.

Volvemos a lo de siempre.

En fin.