viernes, 28 de noviembre de 2014

Imogen Heap - Run-Time



¡¡A bailar que es viernes!!


 



martes, 18 de noviembre de 2014

Fechas




De repente un día una puede encontrarse hablando de fechas pasadas como los profes de historia.  Como esas clases sobre la Guerra Mundial que, de niña, parecían allá a lo lejos cuando apenas habían pasado cuatro décadas.  En mil novecientos cuarenta y cinco yo no había nacido, pero en mil novecientos ochenta y cinco ya estudiaba historia y en mil novecientos noventa y cinco empezaba a trabajar.  Una puede sentirse importante ante la idea de haber vivido ya tantas fechas distintas y lejanas pero no sé si eso es bueno o malo.

¡Jo con la crisis decenal! 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cenizos



No soy muy amiga de la caridad pero sin embargo, sí lo soy de la humanidad y gusto de echar una mano en aquello que pueda porque o bien me afecte directamente o porque crea pueda funcionar.

Me ocurre que he leído o escuchado alguna crítica hacia esos pequeños gestos que los ciudadanitos de a pie solemos realizar cuando alguna asociación, agrupación o fundación se presta a lanzar alguna campaña de ayuda.  Son críticas realizadas en busca de la comparativa con el sin fin de aberraciones que estamos presenciando desde el principio de la crisis, como si los esfuerzos dirigidos a otras causas que no sean manifestarse por la salud o educación pública fueran en vano o sólo se tratara frivolidades pasajeras de señoras que gustan vestir de rosa o señores que fardan de africanito apadrinado.

Me resulta gracioso que estas críticas suelen proceder de personas aparentemente cultas y estudiadas.  Personas grises y cenizas que nunca ven un mínimo de bueno en las cosas.  Gente de la que se sienta a leer a Nietzsche en medio de una fiesta.  Tipos y/o tipas de esos/esas que casi te convencen con sus gafas de pasta y su discurso pseudo-revolucionario.

Todos tenemos derecho a expresarnos y a elegir aquello que nos motive a luchar, pero desde luego creo que hay que mantener un grado de respeto hacia las causas de cada cual de la misma forma que en un país laico se respetan las religiones de cada uno.  También estoy convencida de que en este caso que me ocupa, lo mismo puede uno invertir energía en portar un lazo rosa que en recoger firmas o manifestarse en contra de la privatización del sistema de salud.  En un caso veremos resultados palpables sólo con informarnos un poco y en el otro quizá no veamos resultados jamás, pero ahí queda nuestro guisante.

Para finalizar, sólo desearle a alguno de esos cenizos a quienes claramente va dirigida esta entrada, tengan que sufrir una cuarta parte de lo que sufren muchas personas mucho más cerca de lo que creen.  Ya les digo yo que se iban a poner un lazo rosa XXL alrededor de la calva o a montarse un banco de alimentos tamaño campo de fútbol (lugar que seguro conocen bien, por cierto).


Palabra de Pensadora.


lunes, 10 de noviembre de 2014

La tormenta perfecta



Me permito parafrasear el nombre de la película porque me parece la mejor manera de monitorizar la idea que me corre por el órgano gris. 

Son muchas las veces en que, como humanitos, nos tenemos que enfrentar a distintas crisis.  Depende del momento y de la propia crisis, podremos enfrentarnos o intentar escapar.  En los casos de crisis existenciales, se me ocurre que a lo mejor y dependiendo del momento que se viva, si uno se encuentra fuerte, sería oportuno enfrentarse como si se tratara de una tormenta: sin luchar, sin huir, sin revolverse.  Sólo atarse al mástil y dejar que la tormenta nos envista con toda su fuerza para mirarla desde dentro y permitir que deje su huella en nosotros, una huella que nos recuerde que ya pasó y aquí estamos.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pokhara




La capital de los Annapurnas nos recibió lluviosa y antipática.  Sin las ansiadas vistas de los ochomiles cercanos y con un chófer que no llegaba.  Pero todo pasó, la tarde se aclaró y la cordillera nos sonrió a lo lejos sin dejarse fotografiar pero sí imaginar blanca como las nubes con las que casi le confundimos.  Sin embargo, no fueron las montañas sino el agua y el atardecer lo que nos situó en este lugar donde quien más quien menos viene en busca de montañas y zen, cosas que se encuentran con sólo rozar el pie contra la tierra.


Cruzar el lago Phewa mientras el sagrado Machapuchare se reflejaba en sus aguas nos dio el sosiego necesario para emprender el corto ascenso hasta la Pagoda de la Paz Mundial donde celebramos el cumpleaños de Budha rodeando la Pagoda y saludando sus esfinges con un gesto de cabeza que nadie nos enseñó.



Quisimos apreciar la inmensidad de Annapurnas, Dhaulagiri y Manaslu allá en Sarangkot al amanecer como manda la lógica nepalí, pero los calores de mayo desenfocaron los objetivos y fue el regreso por un largo camino a orillas del Phewa lo que sació nuestras ansias de imágenes.



La guinda de nuestra pequeña Luna de Miel nepalí tomó forma convertida en un insólito paseo a solas por una carretera perdida en busca de la orilla contraria del lago Begnas desde donde regresar navegando aguas dulces acogedoras de una fauna fantástica que alimenta aquellas gentes menudas y encantadoras.




Gracias a la estancia en la inolvidable Pokhara pude comprobar aquello que Mr. Lobsang Rampa describía en su fantástico libro “El tercer ojo” sobre la paz de un monasterio budista y la normalidad de sus monjes cuando rezan mientras juegan y meriendan.  Fue una de las tardes más emocionantes del viaje, retornar a mí misma joven y curiosa observando y realizando mi último intento de fe.




Y aquí terminan, de momento, mis recuerdos de un viaje tan soñado como real. 




lunes, 3 de noviembre de 2014

El hípster y la abuela cebolleta





Ayer durante mi habitual actividad montañera, comenzamos a divagar con mis compañeros trekkineros sobre las modas actuales y en específico sobre la moda hípster que, si bien tiene una profunda y real connotación cultural con origen en los años 40 del siglo pasado, lo cierto es que se conoce más como una corriente modal que se materializa en camisas a cuadros, y largas barbas en el caso de los hombres.

En esas andábamos cuando aquí la abuela cebolleta tuvo una revelación extrasensorial que me ha llevado a profundizar en los anales de la historia musical en busca de los primeros hípster modernos.  Y los he encontrado…




Me dirán ustedes si no hay parecido entre la foto de cabecera y esta última.  Para que luego se piensen que han inventado algo.


Ala! Una cancioncita para levantar la semana…