martes, 18 de noviembre de 2014

Fechas




De repente un día una puede encontrarse hablando de fechas pasadas como los profes de historia.  Como esas clases sobre la Guerra Mundial que, de niña, parecían allá a lo lejos cuando apenas habían pasado cuatro décadas.  En mil novecientos cuarenta y cinco yo no había nacido, pero en mil novecientos ochenta y cinco ya estudiaba historia y en mil novecientos noventa y cinco empezaba a trabajar.  Una puede sentirse importante ante la idea de haber vivido ya tantas fechas distintas y lejanas pero no sé si eso es bueno o malo.

¡Jo con la crisis decenal! 

6 comentarios:

Un paseante dijo...

Para un gallego, la contestación se fácil: depende.

Depende de si uno está a gusto o no con lo que ha vivido y en consecuencia con la edad que tiene, si sabe asumir esa edad y si es consciente de que somos simple trásito: el relativismo es fundamental para no entristecerse ante el paso del tiempo.

Laura dijo...

Pues ni bueno ni malo, solo ES (asín). Y comparto con Paseante que sólo somos tránsito. Y añado que, en la medida en que nos fijemos más en lo que estamos, en el presente, nos haremos más eternos.
(Pfff, qué intenso, no?)
Besos!

miguel ángel salinas gilabert dijo...

Con el tiempo se acumulan achaques, físicos y mentales, y también sabiduría, experiencia. Me gusta el tono melancólico de tu entrada...

Silvia dijo...

Perturbador es que tu historia personal se enganche en tales fechas con la historia del mundo, pero todavía más que haya un 2085 en que el mundo se haya desenganchado de tu propia historia.

Asín Es. No hay que dedicarle ni un minuto más a esa certeza.

Bubo dijo...

Peor sería no tener esas crisis. Poco iba a vivir entonces. Mejor malo que nada.

PENSADORA dijo...

Estamos todos un poco de acuerdo ¿no?.

Las crisis son necesarias para aprender a vivir el presente. Claro, eso quienes queremos aprender.

Salud y orujo a tod@s!