jueves, 13 de noviembre de 2014

Cenizos



No soy muy amiga de la caridad pero sin embargo, sí lo soy de la humanidad y gusto de echar una mano en aquello que pueda porque o bien me afecte directamente o porque crea pueda funcionar.

Me ocurre que he leído o escuchado alguna crítica hacia esos pequeños gestos que los ciudadanitos de a pie solemos realizar cuando alguna asociación, agrupación o fundación se presta a lanzar alguna campaña de ayuda.  Son críticas realizadas en busca de la comparativa con el sin fin de aberraciones que estamos presenciando desde el principio de la crisis, como si los esfuerzos dirigidos a otras causas que no sean manifestarse por la salud o educación pública fueran en vano o sólo se tratara frivolidades pasajeras de señoras que gustan vestir de rosa o señores que fardan de africanito apadrinado.

Me resulta gracioso que estas críticas suelen proceder de personas aparentemente cultas y estudiadas.  Personas grises y cenizas que nunca ven un mínimo de bueno en las cosas.  Gente de la que se sienta a leer a Nietzsche en medio de una fiesta.  Tipos y/o tipas de esos/esas que casi te convencen con sus gafas de pasta y su discurso pseudo-revolucionario.

Todos tenemos derecho a expresarnos y a elegir aquello que nos motive a luchar, pero desde luego creo que hay que mantener un grado de respeto hacia las causas de cada cual de la misma forma que en un país laico se respetan las religiones de cada uno.  También estoy convencida de que en este caso que me ocupa, lo mismo puede uno invertir energía en portar un lazo rosa que en recoger firmas o manifestarse en contra de la privatización del sistema de salud.  En un caso veremos resultados palpables sólo con informarnos un poco y en el otro quizá no veamos resultados jamás, pero ahí queda nuestro guisante.

Para finalizar, sólo desearle a alguno de esos cenizos a quienes claramente va dirigida esta entrada, tengan que sufrir una cuarta parte de lo que sufren muchas personas mucho más cerca de lo que creen.  Ya les digo yo que se iban a poner un lazo rosa XXL alrededor de la calva o a montarse un banco de alimentos tamaño campo de fútbol (lugar que seguro conocen bien, por cierto).


Palabra de Pensadora.


5 comentarios:

Silvia dijo...

Amén.

(Eh, yo llevo gafas de pasta y creo con toda la fuerza de mi corazoncito que llorar por los gatos callejeros te reconcilia con la Humanidad)

miguel ángel salinas gilabert dijo...

Yo es que soy un poco cenizo, lo reconozco :o). Menos mal que no llevo gafas de pasta y no entiendo al Niche ese, pero en lo del fútbol me has retratao. Te recomiendo que veas "Plácido", de Berlanga (seguro que lo has visto), para que entiendas el sarcasmo que llevamos algunos dentro. Pero en el fondo, siempre acabo diciendo "qué te importa lo que haga cada cual". Ánimo, no dejes que los cenizos te afecten demasiado, también hay que dejarlos a su rollo...

miguel ángel salinas gilabert dijo...

Ah, por cierto, este fue mi "Plácido" particular: http://veteporlasombra.blogspot.com.es/2013/08/la-maraton.html

Un paseante dijo...

Sí, a veces da la impresiòn de que incluso en la ayuda o en la solidaridad hay clases; unas clases que por supuesto están dictadas por el superior conocimiento de los enterados que deciden qué actos bondadosos son "enrollados" y cuáles no. Bueno, pues allá ellos. Cada uno ya es mayorcito para obrar como le parezca sin que nos afecte la tontería del censor de turno.

PENSADORA dijo...

"El superior entendimiento de los enterados" ahí le has dao PASEANTE.

Nada MIGUEL ANGEL, te perdono por ser tú.

SILVIA estoy segura de que a tí las gafas te sientan estupendamente y que además las llevas porque realmente las necesitas, no como aquellos a los que mento.

Salud!