miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pokhara




La capital de los Annapurnas nos recibió lluviosa y antipática.  Sin las ansiadas vistas de los ochomiles cercanos y con un chófer que no llegaba.  Pero todo pasó, la tarde se aclaró y la cordillera nos sonrió a lo lejos sin dejarse fotografiar pero sí imaginar blanca como las nubes con las que casi le confundimos.  Sin embargo, no fueron las montañas sino el agua y el atardecer lo que nos situó en este lugar donde quien más quien menos viene en busca de montañas y zen, cosas que se encuentran con sólo rozar el pie contra la tierra.


Cruzar el lago Phewa mientras el sagrado Machapuchare se reflejaba en sus aguas nos dio el sosiego necesario para emprender el corto ascenso hasta la Pagoda de la Paz Mundial donde celebramos el cumpleaños de Budha rodeando la Pagoda y saludando sus esfinges con un gesto de cabeza que nadie nos enseñó.



Quisimos apreciar la inmensidad de Annapurnas, Dhaulagiri y Manaslu allá en Sarangkot al amanecer como manda la lógica nepalí, pero los calores de mayo desenfocaron los objetivos y fue el regreso por un largo camino a orillas del Phewa lo que sació nuestras ansias de imágenes.



La guinda de nuestra pequeña Luna de Miel nepalí tomó forma convertida en un insólito paseo a solas por una carretera perdida en busca de la orilla contraria del lago Begnas desde donde regresar navegando aguas dulces acogedoras de una fauna fantástica que alimenta aquellas gentes menudas y encantadoras.




Gracias a la estancia en la inolvidable Pokhara pude comprobar aquello que Mr. Lobsang Rampa describía en su fantástico libro “El tercer ojo” sobre la paz de un monasterio budista y la normalidad de sus monjes cuando rezan mientras juegan y meriendan.  Fue una de las tardes más emocionantes del viaje, retornar a mí misma joven y curiosa observando y realizando mi último intento de fe.




Y aquí terminan, de momento, mis recuerdos de un viaje tan soñado como real. 




5 comentarios:

Laura dijo...

Preciosa la crónica y las imágenes que la acompañan, Pensadora.
Me queda muy poquito, algo más de un mes, para visitar esos paisajes (!!)
Besazo!

PENSADORA dijo...

Ais que nervios!! ya verás ya!

Otro besazo para tí!

Bubo dijo...

¡Las fotos impresionantes! Aunque tengo que reconocer que mi espiritualidad quizá no sepa apreciar el ambiente.

PENSADORA dijo...

Creo que ya lo he comentado en alguno de los posts, a Nepal hay que ir si te gusta la montaña o tienes alguna relación con el Yoga o alguna religión oriental, si no, mejor India.

Saludicos pues!

Electra dijo...

Nice my darling....