viernes, 30 de mayo de 2008

UNA EPOCA, UN MOMENTO… UNA CANCIÓN: EL ULTIMO DESPECHO

Tras mi última ruptura estaba yo cabizbaja y alicaída haciendo la compra en la tiendecilla de enfrente de mi casa cuando, de repente, levanté la vista y ante mí apareció un cartel publicitario que rezaba: “¿no crees que te tomas la vida demasiado en serio?” (era de compresas, ¡cómo no!).

Al cabo de un rato, un amigo me llamó para pasarme un CD que me había grabado con unas cuantas canciones de mis adorados PLACEBO y, al escucharlo en casa, me encontré con esta cancioncilla que reza algo parecido al cartel, no soy muy buena traduciendo las canciones pero mi conclusión es algo así como “huye de tus preocupaciones y tu aburrimiento y fluye”.

Ya me la sé de memoria y me la pongo cada dos por tres a todo volumen en el coche cuando salgo estresada de trabajar.

La canción es esta:



Me parecieron dos señales inequívocas de que esta vez, debía, dejarme llevar y llorar cuanto fuera necesario y después alegrarme y olvidar mis preocupaciones, total, la vida sigue y siempre hay una bonita canción que cura las penas… al menos durante un ratito.

También me hace recordar esos días, no muy lejanos, esta otra canción de Alanis Morrisette a quien, por cierto, tendré el placer de ver en directo próximamente:



Esta es de las de escuchar a todo volumen “para soltar la pita” como aconsejo en mi entrada “decálogo del despecho”.

jueves, 29 de mayo de 2008

LOS LIMITES DE LA PERSONALIDAD

El otro día, durante una conversación vacacional de esas que parecen intrascendentes en principio pero que luego hacen pensar, hablaba con mi interlocutor sobre mí y mi nueva forma de vida.

Yo le decía que me sentía muy contenta y estable y que era una de esas veces en las que realmente me sentía en mí misma. Que esta era la yo que soy en su más pura esencia pero que a pesar de eso no tendría ningún problema en modificar según que costumbres o hábitos a cambio de conseguir una situación de pareja estable.

Entonces mi amigo me soltó un rotundo: “entonces, o esta no es la que eres, o dejarías de ser tú misma”. Me callé y no fui capaz de continuar la conversación, como si toda mi hipótesis se hubiera ido al mismísimo carajo.

Al pasar el tiempo, pensado, recapacitado y meditado….

¡QUE NARICES!!! ¿cómo es posible poner un límite a la capacidad de adaptación de una persona?.

A lo mejor, este es uno de los grandes problemas con los que nos enfrentamos en la actualidad. Parece ser que, si eres capaz de modificar alguna parte de ti mismo a cambio de una situación mejor, seas un veleta o no estés estabilizado en tu propia personalidad.

Para mí, partiendo de la base de que la persona que me quiera de verdad, lo hará viéndome tal y como soy. Según qué hábitos y costumbres se pueden modificar o adaptar dependiendo de la compensación que esto suponga, por ejemplo:

¿Por qué no cambiar de vivienda o lugar de residencia?
¿Por qué no dejar la promiscuidad a cambio de una relación estable y fiel?
¿Por qué no acostumbrarse a hablar en plural?
¿Por qué no salir menos y disfrutar más del hogar en compañía?

Cuando nos encontramos en situación de soltería, todos estamos algo más “desmadrados”: salimos más, buscamos sexo sin complicaciones, viajamos más, gastamos más… y todo se relaja cuando, afortunadamente, nos enamoramos. Lo cual no significa ni que la persona que eras antes sea otra, ni que estés entrando en una situación de dependencia, o dejes de ser tú mismo. Simplemente, uno se adapta a su nueva situación, de la misma manera que lo haría dependiendo del trabajo, los hijos y otras tantas situaciones en la vida que requieren cambios.

¿O acaso la personalidad es invariable?. Digo que no.


Y para celebarlo, un antiguo ¡TEMAZO!

miércoles, 28 de mayo de 2008

GESTIÓN SENTIMENTAL

Hace un par de semanas hablaba de una entrevista realizada a una psicóloga, de la cual había sacado dos frases que me habían gustado, hablé de la segunda y hoy hablaré de la primera:

“Los sentimientos no se deben tapar, se han de gestionar”.

Esta frase puede sonar frívola o calculadora pero para mí es reveladora.

Un psicólogo intentará siempre estabilizar nuestros sentimientos, ellos tratan nuestra parte emocional y es un trabajo harto complicado.

La psicología no es preventiva sino paliativa y este es el meollo de la cuestión pues resulta que no podemos actuar ante nuestros sentimientos hasta que éstos se hayan producido.

A pesar de mi gran fe en la TREC. Considero que hay sentimientos que no se pueden evitar, pues, al fin y al cabo no nos podemos olvidar de nuestra parte biológica y por lo tanto, como humanos, no somos más que un saquito de hormonas y otros liquidillos extraños que nos hacen padecer sensaciones que al pensar o hablar transformamos en sentimientos.

Así pues, de lo que hemos de estar pendientes es de qué sensaciones o sentimientos estamos soportando y a partir de allí, gestionar, es decir, pensar, preguntarnos, ser objetivos: traducir sensaciones y sentimientos en realidades objetivas para darles el sentido que mejor nos convenga y suponga una solución sana a nuestras demandas afectivas.

Claro que puedo estar enfadada/o por un mal día en el trabajo (sentimiento), pero ¿es necesario amargarme el resto del día por ello?, mejor dedicar mi tiempo libre a pensar en otra cosa y utilizar la energía de mi enfado en algo productivo como hacer un poco de deporte, por ejemplo (gestión).

Por supuesto que puedo estar triste por una ruptura de pareja (sentimiento), es lo normal como humano/a, pero ya que lo sé, mejor darme la oportunidad de pasar una temporadita de asueto y esperar a sentirme un poquito mejor para rehacer mi vida. Si al final resulta emocionantísimo la de cosas nuevas que me esperan (gestión).

Amigos internautas, convirtámonos en cazadores de pensamientos y así, gestionemos nuestros sentimientos para conseguir un estado anímico estable y acorde con nuestra realidad.

martes, 27 de mayo de 2008

REGRESO A LA REALIDAD

¡CATAPUM! Así ha sonado mi entrada en el despacho tras contemplar con gran estupor las tres (tres, nada más que tres) montañitas de papeles distribuidas a lo largo de mi, casi siempre (exceptuando hoy, por supuesto) pulcra mesa de trabajo.

Menos mal que el ordenador ha sobrevivido a la batalla que parece haberse librado en este mi espacio laboral, aunque no aseguro su supervivencia después de los continuos ataques de histeria femenina que voy derrochando conforme pasa el día.

En fin, intentaré tomármelo con humor y utilizar la excusita de “es que acabo de volver de vacaciones y aún no me he puesto al día” para escaquearme lo máximo posible hasta conseguir concentrarme… ¡que me esta costando!!!...

Amigos internautas, “atarse los machos” que vuelvo a la carga!

lunes, 19 de mayo de 2008

CERRADO POR VACACIONES

Ala pues! que me piro...

Nos vemos a la vuelta de una semanita!

miércoles, 14 de mayo de 2008

JOVENES ANCIANOS

El otro día escuché por la radio una entrevista que realizaron a una de las tantas psicólogas que sacan libro nuevo este año.

He de añadir que me sigue haciendo gracia el aumento desmesurado de libros de autoayuda en esta última década, en cualquier caso, remitirse a mi primera entrada: ¿estamos locos o qué?.

Hubo dos frases que me llamaron la atención especialmente:

1.- “Los sentimientos no se han de tapar, se han de gestionar”

2.- “En España, parece como si a los 25 años de edad, estemos acabados”

Espero desarrollar la primera en otra ocasión, pero hoy la que me ocupa es la segunda y es que me he dado cuenta de que es verdad.

Es verdad, en este país parece que si a los 25 no has hecho todo lo que hay que hacer en la vida, ya estás acabado. Si a esta edad no te has casado, tenido hijos, terminado una carrera, comprado un piso y un coche, no eres nadie. Y lo que es peor, a partir de los 25 ya no tienes edad para hacer un deporte de competición, ballet, tocar un instrumento, escribir tu primer libro, presentarte a un casting y un largo etcétera que ahora mismo no se me traduce en palabras pero que me ronda por la cabeza.

Utilizamos mucho la frase: “ya no tengo edad…” y así, de repente, me parece un poco desmesurado utilizarla con semejante ligereza. Creo yo que nos estamos equivocando.

De la misma manera que nos suena bonito aquello de que no hay edad para el amor. También podríamos empezar a aplicarnos al cuento con lo del amor propio, es decir, no hay edad para empezar cualquier cosa que nos propongamos y, desde luego, el hacerlo tengamos la edad que tengamos, nos aumentaría la autoestima de una manera relevante.

Por ejemplo, vale, los 40 no es la mejor edad para empezar a entrenar para las olimpíadas, pero eso no significa que no podamos empezar a practicar cualquier deporte que se nos antoje. Sí, si, todos los principios son difíciles y a los 40 no se tiene el mismo cuerpo que a los 15, pero se tiene cuerpo.

¿Por qué no “coger los trastos” y cambiar de residencia a partir de los 50 si es algo que nos podamos permitir?

En resumen, me parece que en España todavía estamos viviendo bajo una mentalidad de jóvenes ancianos, personas mayores sin serlo, total, la edad, en realidad y desmereciendo el asunto biológico, es un estado de ánimo.

Amigos internautas, olvidemos el calendario, siempre estamos a tiempo para todo lo que deseemos.

martes, 13 de mayo de 2008

LA NOVIA


Siguiendo con esto de la soltería y sus pormenores que por lo visto, ha tenido éxito, hoy me centraré en una figura fundamental en la vida de cualquier “soltera estupenda” que se precie: LA NOVIA.

La novia es el sustituto asexual del novio. Suele ser o tu amiga “de toda la vida” o una nueva amiga que has conocido en la última juerga, en clases de yoga, en alguna reunión de trabajo, en una excursión de peña guara, o donde sea pero que te ha caído en gracia la moza, vamos.

Con ella se hace exactamente lo mismo que harías con el novio (con la salvedad del sexo, claro. Bueno, al menos yo que tengo la heterosexualidad muy arraigada). Te vas de vacaciones, de juerga, de conciertos, de museos… de todo! Y a pesar de no satisfacer según qué necesidades, la novia, se convierte en un compañero estupendo de vida. Y con la ventaja de no discutir y además estar de acuerdo, a menudo, en casi todo.

La novia también tiene sus variantes. Algunas tienen un “novio-novia”, es decir, el típico amigo gay que encima de acompañarte a todas partes, ser súper apañado, conocer los sitios más “in” y entender más que tú de moda… te mantiene la autoestima por las nubes porque para él tú eres la mujer más guapa de la redolada.

Lo malo es que estas novias suelen desaparecer en cuanto encuentran pareja. Cosa que experimento yo a menudo, es como si tuviera un imán. Sí, de verdad. A mi última novia se lo dije: “tú quédate conmigo que ya verás como en un par de meses te echas novio”… dicho y hecho.

Espero que mi novia actual me dure algo más que me lo paso muy bien y es difícil encontrar gente tan afín en este pueblo.

lunes, 12 de mayo de 2008

¿LO DEJAMOS?...O… NO



Parece ser que esta es la nueva versión de ruptura: lo dejamos pero no del todo.

En mi última ruptura me oí algo similar (“a lo mejor cuando estemos más preparados…”), cosa que me molesta mucho. Igual soy demasiado tajante pero para mí, cuando algo se rompe o se acaba, lo mejor es dejarlo correr y si ha de mejorar o arreglarse habrá de ser en otro contexto, en otro momento y normalmente ese “otro momento” no se llega a producir. No diré que nunca por aquello de no decir “de este agua no beberé, este cura no es mi padre o este pene no me cabe”, pero mi experiencia me dice que es así. Si se acaba, pues se acabó.

Sin embargo, parece que se haya puesto de moda lo de dejar las relaciones a medias y me he encontrado algunas variantes:

a) Seguimos viviendo juntos: lo dejamos pero como la vida está cara, seguimos compartiendo piso… y cama, que en el salón se duerme fatal y ya de paso, si eso, echamos algún polvete tonto de vez en cuando por lo de no sentirnos solos. Total, que lo hemos dejado pero ahora que estamos “separados” nos llevamos mejor que antes. El día que alguno de los dos encuentre piso o a otro/a… ¡sálvese quien pueda!.

b) Te dejo pero con derecho a llamada y/o pernada: “Cariño, no te aguanto más, pero no estoy segura… ¿puedo llamarte?”. Me voy de casa, te dejo sin un duro, me llevo a los niños. Pero al menos, una vez a la semana, me paso por casa a buscar alguna cosa tonta que me había dejado y de paso, pues… un polvete ¿no?, total…igual volvemos.

c) Recurrentes: Lo hemos dejado mil veces y mil veces hemos vuelto. Nos hemos ido a vivir juntos a ver si lo apañamos pero después de un par de años, seguimos discutiendo como antes. Bueno, igual si nos vamos a vivir en pisos separados durante un tiempo…pero no es que lo dejemos, nos estamos dando espacio, nada más.

d) Nos damos un tiempo: No estamos seguros de si nos queremos, nunca discutimos, pero tampoco nos decimos “te quiero”. Igual si dejamos de vernos unos días... unos meses…

e) Ni contigo, ni “sin tigo”: Te dejo. A la semana te llamo “sólo por preguntarte por tu gato”. A las dos semanas te llamo “¿tomamos un café? Y nos contamos cosas”. Cada vez que tomamos “ese café” terminamos en la cama pero eso no significa que volvamos. Decidimos dejar de llamarnos y vernos porque no es bueno para ninguno. A la semana te vuelvo a llamar, esta vez para preguntar por tus padres que son tajo majos… pero… ¿lo hemos dejado?.

Cualquier parecido de estos párrafos con la realidad NO ES COINCIDENCIA, son casos que o he vivido yo misma o he contemplado en mis amigos con los ojos como platos. Y la verdad, me parece que nos equivocamos gravemente con estas actitudes. Duele mucho separarte de alguien a quien quieres o has querido pero la vida sigue y cuanto antes dejemos que siga, mejor para todos y quién sabe… con las vueltas que da la vida… igual nos reencontramos en la residencia de ancianos!

jueves, 8 de mayo de 2008

UNA EPOCA, UN MOMENTO… UNA CANCIÓN: EL PRIMER GRAN CONCIERTO.

He visto unos cuantos conciertos en mi vida, pero hay uno en especial que nunca olvidaré y que sigo considerando el mejor de los que he visto.

Pink Floyd en directo, nada más y nada menos que en la Anoeta de San Sebastián. Momento especial en mi vida, sí señor!.

Estos SEÑORES (en mayúsculas, que se lo merecen), empezaron allá por los sesentas como un grupo psicodélico de los tantos de la época, evolucionaron y en los ochentas se convirtieron en la banda de rock sinfónico más potente del planeta. No quiero desmerecer a mi adorados YES, pero estos se quedaron en américa y no cosecharon tantos triunfos, lamentablemente.

Sus directos eran potentísimos y lo comprobé más o menos en 1994 ó 95, no podría dar el año exacto. Un verano caluroso, pero en “Sanse” se estaba de vicio, caía un “chirimiri” que refrescaba el ambiente, aunque la ciudad hervía gracias al evento que iba a suceder esa noche.

Después de pasar el día tapeando (cita obligada en el vasco), llegó la hora de depositar mis huesos en el estadio. Ya entrando se percibía un ambiente especial, era como si al entrar te rodeara un aura mágica y especial, antes de que estuviera todo el público aposentado se empezaban a oír soniditos que salían de diferentes rincones del estadio y no eran otra cosa que el comienzo de “money”, uno de sus temas más famosos. Las luces, ellos, las chicas del coro, los vídeos del fondo del escenario, los hinchables que parecía iban a caer sobre el público, el percusionista dando brincos de un gong a otro, una súper bola de discoteca del tamaño de mi edificio que sale del centro del campo y se convierte en una flor…. ¡amos! Un espectaculazo total que nos dejo a todos boquiabiertos, nunca mejor dicho, porque a la salida del recinto no se oía nada, ibamos todos en silencio de lo flipados que nos quedamos.

Añadiré que la compañía era más que grata pues para entonces estaba enamoradísima del chico que me acompañó, bueno, que me llevó, pues yo tenía tan sólo dieciocho dulces añitos, este tendrá su mención a parte con otra cancioncita.

La cuestión es que el gran momentazo (para mí) del concierto, se produjo cuando tocaron “learning to fly”:




Esta canción me encanta, desde el primer día que la oí, además el vídeo me da muy buen rollo, por la sensación de volar y de libertad que transmite.

Pero os pongo un vídeo en directo para que podáis imaginar cómo lo flipé aquella noche:

miércoles, 7 de mayo de 2008

SOLAS

Manda narices! Hoy me he tenido que enfadar con el temita de mis treinta y la soltería.

Vale, lo admito, sufro el síndrome de la soltería aguda… ¿y qué?. Parece como si fuera una apestada, un bicho raro o una miserable por el hecho de seguir solita.

Pero si no estoy sola, lo que pasa es que no tengo pareja o una familia propia, pero tengo un montón de amigos que adoro y me adoran y otro montón de familiares que también me adoran y adoro, además de a mí misma que no es poco. ¡AJA! (ese “aja” va con meneo de cabeza y ojos de cabreo y afirmación rotunda).

Hoy he recibido la visita en el trabajo de un asesor (este es un señor que se encarga de controlar mi trabajo para la central de Madrid), tengo suerte porque en lo que se refiere al grueso de mi trabajo diario suelo salir muy bien en la foto. Pero el muy Cap… siempre me tiene que preguntar: “bueno que! ¿ya te has echado novio o qué?”, seguido del insufrible: “mira que se te pasa el arroz”. Suelo reírme y decirle que estoy esperando a que se divorcie para casarme con él, así le hago un poco la pelota y consigo que suelte más “incentivo” a final de año.

Pero la realidad es que cada vez que me hacen a mí o alguna mujer que conozco estas preguntas o comentarios, cada vez que veo series, películas sobre el tema o leo según que artículos en según que revistas que no debería ni hojear… me pongo ¡atomica!.

¿Acaso mi felicidad y las de los que me rodean está totalmente ligada a mi estado civil?. Espero que no, porque sería una pena decepcionarles.

En mi generación, existimos muchas mujeres en esta situación. No me refiero a separadas, divorciadas, etc… Me refiero a solteras de “pura cepa”, de las que no hemos pasado por el altar nunca y no lo consideramos una condición imprescindible para nuestra supervivencia social.

Parece como si mis compañeras y yo tuviéramos que ser una especie de “entes” apenados y mal encarados. Almas desgraciadas en busca del amor que la vida nos niega…Uyuyuy! Que no es así la cosa.

Que claro que nos gustaría tener alguien que nos ame. Que a más de una nos ha llegado la “llamada de la naturaleza” y nos hemos tenido que comer los mocos pues resulta más que difícil y caro criar un hijo sola. Pero que conste, que esto no hace desgraciada a ninguna. Ni tampoco más feliz.

Las mujeres solas, no somos desgraciadas, ni infelices. Ni tenemos en absoluto la culpa de esta situación. Simplemente no hemos encontrado a nadie, y ya está. No hay que darle más vueltas.

Se nos pase el arroz o no. Mantenemos la plena seguridad de que obramos en nuestro beneficio cuando elegimos mantenernos solas antes de someternos a relaciones que nos llevarían a la desgracia continua durante el resto de nuestras vidas.

En estos tiempos que corren, cada vez somos más las almas solitarias (hablo ya de ambos géneros), pero sigue habiendo un vacío evolutivo en la crítica social de este estado: las mujeres seguimos soportando la etiqueta de “solteronas” como si tuviéramos la culpa de lo que nos pasa por feas o raras, mientras que los hombres disfrutan de la de “soltero de oro” como si su soltería fuera más bien una suerte o ventaja del hombre guapo y adinerado.

Amigos internautas, a ver si conseguimos educar a nuestros mayores para que dejen de ver a las solteras como fracasadas y nos empiecen a dar el mismo trato que al resto de la humanidad.

martes, 6 de mayo de 2008

MELODÍA


Esta primavera está siendo especialmente primaveral, la verdad, al menos para mí.

Sin estar enamorada de nadie…. La sensación es como de si lo estuviera, o es que quizá lo estoy, pero de la vida y sobre todo de la belleza…

Siempre me he considerado una romántica, sin sensiblonerías, pero romántica de pensamiento aunque, lamentablemente, nunca de acción.

Total que, sumida en mi primaverismo, me encuentro a mí misma escuchando canciones en las que nunca me había fijado, pero que tienen fondos melódicos que me inspiran y hacen suspirar.

Como no consigo traducir mi inspiración en palabras, dejaré que otros lo hagan por mí… en melodías…

sábado, 3 de mayo de 2008

UNA EPOCA, UN MOMENTO…UNA CANCIÓN: VERANO DEL 2002

Mi mejor amigo se acababa de separar, todos estuvimos allí para apoyarle y no recuerdo una época de mayor unión entre mis amigos.

El San Lorenzo fue memorable con toda la tropa mallorquina en pleno de visita por Güesketa y yo enamoradísima del “tontolaba”.

Luego se sucedieron algunos viajecillos de pandilla y unas cuantas juergas de las de terminar diciendo: ¡que jevis somos!... aaayyy…. Sí que éramos jevis, si.

Antes de esto, durante el invierno, recuerdo una tarde de aburrimiento consolando al pobre “recién separado”, viendo vídeos de música en la tele y apuntando los que más nos gustaban… de allí salió este tema que siempre me recuerda aquel año y en especial aquel verano.





Además va con dedicatoria... ¡para tí amiguísimo! ¡animo! que sólo faltan unos días para volver a nuestra isla.

INSPIRACIÓN

¿De dónde sale la inspiración?, a veces me pregunto.

Para mí, las cosas que nos vienen a la cabeza en el momento, son las mejores, las más puras. Y quizá si pudiéramos grabar las cosas tal como las pensamos en el momento en que lo hacemos, podríamos escribir hermosas poesías o canciones o incluso grandes relatos, pero así son las cosas… una piensa algo y se dice ¡lo tengo que escribir! Y de repente sentada frente a la pantalla con los dedos perfectamente colocados en el teclado y listos para empezar a moverse… la cabeza se queda en blanco, sin posibilidad de rebobinar a sólo hace unos minutos cuando las ideas hermosas hervían en mi interior.

¿Dónde viven las musas?, supongo que en el interior de cada cual. Pero las mías son revoltosillas y esta noche me han dejado en la estacada.

Sólo diré que hace un momento me sentía inspiradísima y que he salido corriendo desde el salón a esta habitación buscando el ordenador con gran ansiedad. Pero nada más sentarme aquí e intentar aclarar y ordenar ideas, éstas se han esfumado.

Habrá que volver a dejar este tema para otro momento en que las musas se apiaden de mí, mientras tanto… algo de belleza.