lunes, 16 de noviembre de 2009

APOTEOSIS BLUES

Ya se sabe que allí donde haya evento musical, me planto yo. Curiosamente, esta vez, no lo tenía planeado. Mi intención era aprovechar el finde para salir al monte, actividad que no practico hace tiempo.

Con sana intención entablé contacto con la inestimable “pareja empanadilla” para proponerles alguna actividad campestre. Finalmente, la conversación telefónica derivó en quedar esa noche para cenar y ya haríamos planes. Unas cuantas copas de vino mediante, la cosa cambió de rumbo y decidimos por unanimidad pasar por el Jai-Alai (salón de conciertos de la Peña Alegría Laurentina) así, como quien se da una vuelta por el parque de camino a casa. Una gran idea.

Los fineses Wentus Blues nos recibieron con una potencia que no esperábamos y enseguida nos presentaron a una auténtica leyenda blusera. Barrence Whitfield nos hechizó a todos haciendo mover el esqueleto hasta al crítico musical oscense que no se mueve nunca.

Pero la cosa no quedó allí. Tal como se bajó del escenario el Sr. Whitfield, subió Mr. Eddie Kirkland. Ahora sí, supimos que estábamos perdidos, que de allí no nos iríamos pronto y mucho menos indiferentes. Kirkland es un huracán de energía pura. Se movió y nos movió a todos.

Como apoteosis para semejante noche, regresó el maestro Whitfield y con todos en el escenario la cosa ya se convirtió en un auténtico espectáculo blues, con los músicos desenfrenados dando todo de sí y el público agradecido gritando y bailando a sus pies.

Una auténtica apoteosis blues que aún a estas horas me mantiene sonriendo y recordando el buen rato pasado.

Un ¡hurra! por la Peña Alegría Laurentina que tan buena música nos trae a los hueskanitos ávidos de cultura.

3 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Es que el blues es mucho blues, jejeje.

Rebeca dijo...

¡Que envidía me das! ¡con lo que me gusta a mí la buena música y los eventos improvisados!

oscar dijo...

Pues yo les he visto anoche en el Kafe Antzokia en Bilbao. Aunque el orden de aparición fue inverso, primero Eddie Kirkland, despues Whithfield, y al final con toda la banda.

Dos horas y pico de concierto exquisito.

A excepción del merluzo que gritaba que tome la pastilla y pedia rock`n`roll, una noche genial.

Joder con el yayo que marcha tenia encima con mas de 80 castañas, donde hay que firmar para llegar asi?.