SOÑÉ CON JORDANIA VI Y FIN

Seguía soñando, como todas las noches, al recuerdo del día pasado. Bajo la espesura de la tienda beduina, hecha un ovillo sobre mí misma y a ojo medio abierto buscaba el mínimo indicio de amanecer para salir corriendo cámara en mano y poder captar la magia de un amanecer desértico. No lo conseguí. Me pudo el recuerdo del atardecer y el cielo estrellado de ayer envolviéndome en un mundo onírico del que me resistí a salir.

No quedó más remedio, me levanté y cogí la mano de pensboy mirándole con esa cara que se me pone cuando lo bueno se acaba. El Mar Muerto me esperaba.

Buen nombre para el lugar donde terminaba el periplo jordano. Muerto por bajito, por encontrarse en el lugar donde nada vive excepto los hoteles de cinco estrellas con spa. Nada más.

Poco que reseñar sobre el lugar excepto lo divertido de flotar sin ningún esfuerzo y lo curioso de la sensación de ingravidez. El resto del día fue de descanso tras el viaje de cinco horas desde el desierto donde me hubiera quedado un par de días más, por lo menos.

Descansados y “exfoliados” por las sales del Mar Muerto, regresamos al hogar.

FIN

Comentarios

Mariano J. Navas ha dicho que…
Gracias por polizontearme en tu viaje virtual. Llevadera narración. Excelentes fotos.
PENSADORA ha dicho que…
Gracias a usted Don Mariano, gracias. Me alaga, aunque entiendo que mi calidad literaria anda de capa caída.

Saludos y bienvenido.

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