martes, 19 de octubre de 2010

SOBREDESARROLLO



Cada vez miro más hacia el mundo con la sensación de deshumanización. Creo que nos falta algo y también creo que ese algo no es más que humanidad, contacto humano.

Nos comunicamos poco y mal. No hay contacto físico. No nos abrazamos, no nos decimos la verdad. No nos decimos que nos queremos o que nos echamos de menos. Nos criticamos. No nos identificamos con la pena ajena. No nos solidarizamos.

No somos conscientes de que en algo nos hemos de diferenciar del resto de animalillos que pueblan este planeta. Que si estamos en la cabecera de la cadena alimenticia no sólo es porque hayamos sabido fabricar herramientas mejor que ninguno si no porque supimos evolucionar y adaptarnos mejor, cosa que no hicimos solos.

Tal como hemos seguido evolucionando hemos tendido a la separación, a la unidad. Así como al principio necesitábamos los unos de los otros para cazar, alimentarnos, reproducirnos. Hoy en día evitamos al máximo necesitar de nadie y nos basamos en el individualismo: “si yo estoy bien, todo está bien”. Frase cierta pero mal entendida porque elimina el conjunto. No somos una unidad, somos una especie gregaria que necesita de sus comunes para avanzar.

Últimamente se me ha ocurrido que esto tiene más que ver con una especie de cúlmen en el desarrollo humano. Hemos llegado muy lejos. Casi todo está hecho y en la natural búsqueda humana de la perfección nos vamos alejando de nuestra realidad animal que es innegable e inmutable: no dejamos de ser un mamífero más.

Hemos perdido el calor humano. De cada vez las amistades son más superficialmente interesadas, las relaciones sentimentales menos comprometidas y pocos conseguimos explicarnos por qué, a pesar de tener todo lo necesario para sobrevivir, nos seguimos sintiendo solos.

¿Será porque realmente lo estamos? ¿O será porque nos hemos sobre-desarrollado?

2 comentarios:

Rebeca dijo...

No alimentes mi pésimismo que me he pasado un domingo entero llorando pensando en la soledad y la deshumanización, ¡ay, menos mal que luego nos ponemos otras gafitas y no lo vemos todo tan gris!

PENSADORA dijo...

¡JA! me parece que he perdido mis gafitas y no tengo ninguna gana de recuperarlas. Pero no te preocupes, el post es menos pesimista de lo que crees, sólo es el inicio de una hipótesis que me da vueltas en la cabecita hace días.

Tienes razón, lo que nos hace falta a todos es un cambio de actitud, un cambio de gafas.

Saludos gemelita!