lunes, 24 de enero de 2011

DOMINGO EREMITA

La previsión del tiempo nos indicaba que la cima de nuestra ambición no estaría dispuesta más que nada por frío, no por nieve ni por agua. Así que decidimos optar por lo que creíamos sería un corto paseo por la sierra para visitar alguna de esas ermitas que tan curiosas nos resultan por los extraños lugares donde se solían enclavar.




Sin madrugar, con frío y pocas ganas de andar, emprendimos ruta hacia la ermita de San Ciprián que nos recibió tras una hora de cómoda caminata por una senda de monte bajo salpicada por extrañas formaciones rocosas, pruebas evidentes de la amplitud que debía tener aquel barranco en la antigüedad.

Ubicados allí y con el sol de cara, decidimos continuar por el ya no tan cómodo sendero para alcanzar una sí muy cómoda pista que nos depositaría a los pies del santuario de la Virgen de la Peña de Aniés.




Según cuenta la leyenda, por estos montes anduvo un cazador provisto de un halcón que súbitamente desapareció. Buscándole encontró la imagen de una virgen enclavada en una zona muy escarpada y de difícil acceso, cosa la cual consideró milagrosa. Decidió dar la noticia en el pueblo para colocar la imagen en la ermita de San Pedro. Así lo hicieron, con la sorpresa de que pronto la imagen desaparecería para encontrarse de nuevo encaramada en su risco. Considerando esto una señal divina, los vecinos de Aniés, decidieron erigir el santuario rupestre que hoy custodia a una de las Vírgenes de las tantas peñas que decoran la provincia de Huesca.

Para el regreso, decidimos bajar hacia el pueblo para culminar en el punto de partida y otorgarle sentido circular a nuestra travesía. Lo conseguimos. No sin antes sufrir alguna “embarcada” que nos obligó a utilizar la intuición y don de la orientación que no hubiesen sido necesarios de haber previsto portar algún mapa.

Con los pies un poco adoloridos y la musculatura un tanto cansada, dirigimos nuestras osamentas hacia la ermita de Santa Quiteria que se había encargado de custodiar el vehículo mientras nosotras disfrutábamos del clarísimo domingo que, por suerte y a pesar del frío, habíamos decidido aprovechar.

2 comentarios:

angelcifu dijo...

Me gustó vuestra excursión, me la apunto...en el cuaderno de viaje.
salud y alegrías

PENSADORA dijo...

Apúntatela! la recomiendo mucho, ahora bien, hay que prepararse psicológica y físicamente que tiene su que, la excursioncita.

Un abracico!