domingo, 9 de enero de 2011

EL PLACER DE NO SABER LO QUE SE QUIERE


Si se tiene la costumbre de luchar, de tener algún objetivo, de plantearse metas de esas que no dependen de uno; puede resultar la mar de placentero encontrarse un día con la liberación de haberlo olvidado todo y, de repente, como si de una revelación se tratara, no saber lo que se quiere.

En ese momento se abre un mundo nuevo de posibilidades y, ante la idea de que todo es posible, la sensación de libertad se sublima.

5 comentarios:

angelcifu dijo...

Qué cosas más lindas llegan desde güeskonsin, pero victor hugo decía que morir de amor es vivir...y cernuda decía que si muero sin conocerla, no muero...porque no he vivido. MI vida fue siempre lucha y no se si me acostumbraría a no saber lo que realmente quiero...y más a estas alturas, la libertad comienza a darme un pelín de miedo, porque me conozco...un poco.

PENSADORA dijo...

¿Cómo puede dar miedo la libertad?. En mi opinión, éste es el bien más preciado de un humano.

Será más bien miedo a lo desconocido, a no tener el control... pero ese miedo se pasa cuando uno se tiene a sí mismo y entiende que lo demás es accesorio.

Salud! y buena semana!

El Pez Martillo dijo...

Somos libres porque ignoramos (o más bien nos creemos libres porque no conocemos las cadenas que nos atan). Es una idea que hace tiempo que me ronda.

PENSADORA dijo...

Ciertamente, Pez, el conocimiento de aquello que nos ata puede ser lo que nos libere y más o menos por allí van los tiros de este post.

A veces no nos damos cuenta de las cadenas que nosotros mismos nos imponemos.

En fin... desbarradas mías.

Salud!

angelcifu dijo...

cuando las ataduras son meramente sociales, o derivadas de una educación y desarrollo en un determinado entorno...son leves.
Sin responsabilidades, la libertad es tan inmensa que el primer pensamiento es de una cierta angustia... Reconozco que podría romper con todo e iniciar algo nuevo a 2680 Km de aquí...Nada me ata, solo los recuerdos, de lo q pudo ser y no fue... Estoy solo en el mundo.