martes, 12 de enero de 2010

LAS FASES DEL DESPECHO I: “Cariño, tenemos que hablar”

Cuando una se oye esta frase después de una temporadita de crisis, ya se teme de qué va el tema e intenta que la conversación sea corta para que la herida infligida sea rápida y limpia. Así se cura mejor, digo yo.

Lo siguiente es el estado de shock y la sensación de angustia. ¿Qué hacer? ¿Llorar una vez más por culpa de un hombre? ¿Llamar a una amiga/o para hablarlo, analizarlo y finalmente no llegar a ninguna conclusión?.

Pues ambos: te echas a llorar y llamas a tu mejor amigo para que te consuele y te recuerde que eres humana, que tienes derecho a estar triste y que si eso “vamos y le metemos una paliza al desgraciado ese” (esta opción siempre ha de ser desechada porque tampoco vamos a comernos una denuncia por maltrato, que ya tenemos bastante con lo que tenemos).

Llorar un buen rato es la mejor opción, ¡que narices! Acaban de tomar una decisión por ti sin siquiera preguntarte qué opinas tú de eso (aunque da igual porque tu respuesta tampoco sería atendida).

Como ya se tiene costumbre (hoy en día es lo que hay), se secan las lágrimas y se hace una a la idea de que la cosa estará así al menos durante unos días, es decir, que los accesos de llanto estarán a la orden del día cuando menos te lo esperes así que de ponerse rimel ni hablamos.

¡Así que ánimo y al toro! Nos damos una temporadita de asueto. Está totalmente permitido:

- Llorar cuando me dé la gana,

- Romper fotos,

- Eliminar entradas de blog dedicadas (ahora mismito voy aunque sé que me arrepentiré),

- Kilos de maquillaje para eliminar rastros de la mañanada llorona,

- Ponerse vaqueros para ir a trabajar,

- Leer gilipolleces en páginas web de psicología basura,

- Llamar a la terapeuta aunque sepas lo que te va a decir
- Escuchar heavy al máximo de decibelios posible (que se jodan los vecinos que me han jodido el chollo) (¡joder, joder, joder!)

- Patalear y maldecir internamente todo lo sucedido hasta estar tan cansada que no me quede más remedio que dormirme.

- Comer chocolate y otras marranadas en abundancia, total, ya hemos perdido algún kilito y seguro perderemos algunos más estas próximas fechas.

- Hacer deporte aunque no apetezca, esto es una obligación, hay que sacar endorfinas hasta del infierno si hace falta.

- Fumar compulsivamente

Sólo queda esperar la siguiente fase.

6 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Se te olvida una cosa: desahogarte en el blog para que todos te demos palmaditas en la espalda.

Un saludo (y una palmadita).

PENSADORA dijo...

Hombre pez! esto ya estaba implícito en el mismísimo post.

Gracias por su palmadita, si eso.

Rebeca dijo...

Ay mi niña! pues mucho ánimo que la primera fase es la más dura pero al final descubres que si viviste 30 años sin él desde luego que sobrevivirás.

PENSADORA dijo...

34 Rebe, 34 sin él, sin el anterior, sin el anterior, ni el otro ni aquél... es decir en realidad viví la mitad de mi vida sin pareja y la otra mitad de una a otra (pareja, digo) tipo peonza, con mis típicas temporadas de soledad que, desde luego, cuando se me pase la tontería, son súper enriquecedoras.

Ya te digo, cualquier día de estos termino andando sobre las aguas de tanta autosuperación, crecimiento personal y tal y cual.

En fin.

Un abrazo guapa.

Jarttita. dijo...

Pensadora, aquí hay un dicho (lee con acento andalú):

"Pa poca manta, desarropá".

Así que eso, él se lo pierde. Mejor sóla que mal acompañá ( o a medias). Con lo que tú vales...vamos!!

Un besazo

Mikele dijo...

NUNCA debería estar permitido "Romper fotos,"... Aunque durante un tiempo duelan.


(Son una de las pocas cosas que el tiempo revaloriza...)