miércoles, 29 de diciembre de 2010

MAÑANAS SABOR NARANJA


Tenía la costumbre de hacer repetir la alarma del despertador al menos un par de veces antes de levantarse, pero desde hacía meses lo evitaba. Ahora había alguien en un lado de su cama.

Todas las mañanas se levantaba la primera, apagaba el despertador sin pulsar la repetición y salía a hurtadillas de la habitación para aprovechar ese ratito a solas que le permitiera continuar con sus rutinas habituales de baño y desayuno, con la salvedad de que ahora el tradicional zumo de naranja era para dos.

Cuando ya estaba lista, llenaba un vaso con la otra mitad de zumo y regresaba a la habitación. Lo colocaba en la mesita de noche y aprovechaba la ocasión para observarle un rato. A veces parecía dulce y otras roncaba, pero siempre resultaba placentero despertarle.

“Primero bébete el zumo”, le decía al ocupante de su cama que siempre despertaba con cara de alegría por verla y ganas de besarla. Después ella le daba el primer beso del día y así conservaba el sabor naranja durante toda la mañana.

4 comentarios:

angelcifu dijo...

Qué lindo, recuerdo que yo también me levantaba a hurtadillas y antes de marchar al trabajo la estampaba mis labios en su mejilla...ella dormía, yo era feliz.
No hay nada más tierno que acariciar algo que duerme.

Un saludo amiga, mañana desayuno zumo...de naranja.

j.angel)

El Pez Martillo dijo...

Te quejas mucho de tu falta de inspiración, pero has estado muy inspirada con la entrada, que supongo y espero que tenga mucho de real.

Saludos.

PENSADORA dijo...

Sí Angel, todo ternura cuando dormimos.

Querido Pez, ha sido un momento de melancolía transitoria por algo que TUVO mucho de real.

Saludos!

Vík! dijo...

"I could stay awake just to hear you breathing..." :)