viernes, 5 de septiembre de 2008

GRANDES OBJETIVOS Y PEQUEÑAS METAS


Dijo Descartes: “ante un gran problema, divídase éste en cuantos pequeños problemas sean necesarios para su mejor solución” … o algo así creo recordar.

Alguna vez he escrito aquí sobre los miedos, ansiedad y esos quebraderos de cabeza que tanto hacen sufrir a la sociedad actual y que tan lucrativos resultan para las arcas de psiquiatras y psicólogos.

Pues bien, uno de los motivos que nos hacen sufrir es el planteamiento de objetivos. Desde el punto de vista empresarial y de sistemas de calidad, los objetivos han de ser divididos en metas cuya resolución nos llevarán al cumplimiento total del objetivo planteado, así, si el objetivo es vender un producto, la primera meta es obtener una cartera de clientes, la siguiente visitarles, etc, etc… Si uno sólo está pensando en el objetivo final, se pasa de largo esas pequeñas metas que son las que componen el esqueleto del objetivo que queremos conseguir y sin esqueleto un cuerpo no es cuerpo ¿verdad?.

Cuando únicamente se está pendiente del objetivo final, la ansiedad ante lo desconocido y la incertidumbre se hacen más grandes y pesadas de lo que podrían ser si simplemente nos fijamos en lo primero que nos importa. Una pequeña meta.

Una vez hice un viaje con unas amigas y tuvimos la mala suerte justo al empezarlo de encontrarnos con que no nos dejaban subir al tren que nos llevaría a Madrid por exceso de equipaje, pusimos el grito en el cielo mientras veíamos cómo nuestro tren se alejaba y con él nuestras posibilidades de llegar al aeropuerto a tiempo para coger el avión. Una de nosotras reaccionó y sentenció: “lo primero es calmarse y encontrar la manera de llegar a Madrid, una vez allí pensamos en lo siguiente”. Con toda la parsimonia que nos daba la idea de que estábamos de vacaciones y todo lo demás daba igual fuimos solucionando uno a uno los pequeños “problemas” que nos llevarían hasta nuestro destino final, primero compramos un billete de más en el siguiente tren a Madrid, así nuestros petates viajaron como una más de nosotras. Luego, al llegar, cogimos sendos taxis y con toda la simpatía que podíamos desprender y utilizando esas caritas de “por favor” que sólo sabemos poner las mujeres, increpamos a los taxistas para que corrieran raudos hasta el aeropuerto para llegar a tiempo. Y así fue, llegamos a tiempo y así, poco a poco, superando pequeñas metas, llegamos a California.

Si hubiéramos optado por mantenernos histéricas en el andén lamentándonos por nuestro descuido y la falta de información obtenida por parte de la compañía ferroviaria, muy posiblemente, no hubiéramos conseguido nuestro objetivo. Pero al dividir éste en pequeñas metas como conseguir otro tren o buscar un taxi, todo se convirtió en una aventura divertida.

Se me ocurre que en la vida, resulta de lo más práctico aplicar esto como una constante. Que es más fácil, práctico y beneficioso para nuestra psique el plantearnos nuestros grandes objetivos vitales divididos en pequeñas metas encaminadas a su consecución que hacerlo de una manera magnificente y sólo centrada en “eso que quiero conseguir pero no sé cómo”.

Amigos internautas, ante un gran objetivo, primero va el “cómo conseguirlo”.

9 comentarios:

Lolíndir Palantín dijo...

si mi querida, exactamente eso....pero se da a los que son más cerebrales y razionales, es decir a quien sabe desapegarse de las emociones del momento que te penetran en cuerpo, mente y espiritu y muy a menudo ofuscan la vison global del problema... eso sí, hay que saber cual es el objetivo ante todo

Anónimo dijo...

Estoy muy de acuerdo con eso Pensadora, avences la distancia que hay a la solución, y las múltiples posibilidades de tratar de llegar a ella, hace que nos bloqueemos y lo dejemos de lado en medio de una especie de nubarrón de desidia triste y desordenada.. Por otro lado y en algunos casos también está la tendencia infantil a focalizarse más en las culpas (muchas veces tan ficticias como irrelevantes) que en abordar el problema en abstracto y de la forma secuencial y templada que comentas..

Ayer he oído otra vez eso de que la inteligencia es la capacidad para resolver problemas, pero visto lo visto creo que en realidad es la capacidad para crearlos... Un saludo y enhorabuena otra vez por tus posts

Horrach dijo...

Correeeeeeeecto, se trata de la segunda de sus reglas (o preceptos) del método. Tras aceptar aquello que sólo sea evidente, Descartes describe la regla del análisis, que es la que usted dice. Resolviendo estas pequeñas partes en las que se ha dividido el problema general se supone que éste se resolverá casi por sí solo.

Totalmente de acuerdo con loque dices. Esa fe que tenemos en los objetivos no nos permiten disfrutar el camino hacia ese fin. Kafka alertaba contra eso. Decía que él no podía plantearse proyectos a gran escala, precisamente porque veía demasiado lejos el final y eso lo angustiaba. Utilizando el símil de la escalera, decía que antes de subir por ella no pensaba en todos y cada uno de los escalones que tendría que pisar para llegar arriba, sino que lo hacía uno a uno, como olvidándose de todo el conjunto. Sólo así, escalón a escalón, podía hacer algo.

shalom

Laura dijo...

Qué bien me ha venido tu post. Yo pienso en oposiciones en junio y me falta hasta el aire, porque no me sé nada. Así que me voy a ir marcando pequeños objetivos con cada tema, poquito a poco. Seguro que da resultados.
Besos.

ELECTRA dijo...

hola
pues vaya parece escrito para mi este post, jejeje
tomo muy buena nota
un besote

Vantysch dijo...

No me daré por aludido con lo de las arcas porque yo no vivo de mi profesión, así que hablaré como simple afectado por eso que es vivir.

Y tienes razón en todo, la raíz de todos los problemas está en el planteamiento de una solución errónea o pensando en el objetivo final olvidando los pasos para resolverlo.

Siempre digo a quien acude a mí en busca de consejo (cosa que siempre aviso que no soy quién para dar, pero sí mi opinión) que la vida es una ballena que nos tenemos que comer invariablemente.

Podemos tratar de tragarla de golpe o a pequeños bocados. Evidentemente, la segunda forma es más coherente y a la larga más saludable para nuestra estabilidad emocional.

Si alguna vez acudes a un psicólogo plantéale la posibilidad de que paguéis la sesión a medias, porque él aprendera tanto o más de ti que tú de él...

Como siempre, te agradezco que me hagas pensar...

Un beso alto alto ;)

El Pez Martillo dijo...

Pues sí, toda caminata empieza por un simple pasito. Y luego otro, y otro, y otro...

Elena dijo...

Hola preciosa...
Qué gran verdad. A veces nos ahogamos en un vaso de agua ¿verdad?
Me voy, como siempre, a aplicar tus palabras como terapia... y trataré de hacer pequeñas cositas, para superar lo mío... si quisiera estar bien, de repente.... no lo iba a conseguir....
Me alegro muchísimo de que llegárais a California....
Y lo de las caritas de "por favor" a los taxistas, jejejee.... nunca fallan ;)
Un beso

PENSADORA dijo...

Señoras y señores, nada más, gracias por venir.