domingo, 7 de marzo de 2010

ELECCIÓN


Acabo de indignarme, una vez más, con el asunto de las manifestaciones anti-abortistas y más viendo que se producen precisamente hoy, a unas horas de la celebración anual del día internacional de la mujer.


Soy poco amiga de las leyes pero puesto que vivo en un mundo que se rige por ellas o, incluso, por su incumplimiento, me intereso por aquella que me afectan o podrían afectarme en este caso, simplemente por el hecho de ser mujer.


Tampoco es que quiera defender el "nosotras parimos, nosotras decidimos", ni mucho menos. Pero sí deseo vivir en un país donde cada cual tenga la posibilidad de elegir qué desea hacer con su propio cuerpo, con su propia vida y, especialmente, con la vida de otros que no tienen la culpa de nuestras propias deficiencias: nuestros futuros o posibles hijos.


La nueva ley del aborto ya fue redactada, votada y aprobada. Aún así, unos cuantos siguen pidiendo su derogación cosa que significaría volver a empezar y negar a las personas un derecho fundamental: el derecho de elección.


No me quiero situar en una postura definitiva. Sólo quiero plantarme en mi propia postura, la de siempre, la del sentido común. La de pensar que, aunque una lo haría, otras sí y viceversa. En este caso, me parece muy de sentido común que ambas posturas tengan la misma posibilidad: hacer algo o no hacerlo, es decir, elegir.

De la misma manera que existen leyes para evitar o castigar que nos roben o seamos agredidos, encuentro de sentido común que existan leyes que permitan a las personas elegir sobre sí mismas. Lo importante, al fin y al cabo es que, humanamente, podamos elegir.


Palabra de pensadora.

5 comentarios:

Lolíndir Palantír dijo...

Para empezar y para acabar hay una única ley: la ley de la sacrosanta elección!!!! no harían falta más leyes!!!!

PENSADORA dijo...

Pues eso majestad, usted ya me entiende...

El Pez Martillo dijo...

Peliagudo tema, uno de esos en los que no tengo una opinión clara. Y perdone usted que le vaya a meter el dedo en el ojo, pero hay un tremendo error en la entrada, un error muy común, a saber: el creer que por estar dentro de ti, tu hijo eres tú. Sólo así puede creerse que lo que se le haga a la criatura es algo que "yo hago con mi cuerpo". En sentido estricto, el feto es otro cuerpo (genéticamente es distinto a ti), así que en realidad no estás decidiendo sobre tú misma.

Por otro lado, hace tiempo que dejé de creer en la libertad, y me radicalizo de cada vez más en ese sentido, así que no creo que en realidad elijamos mucho en esta vida.

Y finalmente, la decisión ha de ser previa al casquete, y habiendo tropecientos métodos anticonceptivos, me parece un poco triste tener que llegar a plantearnos la posibilidad de abortar. El sentido común, mejor usarlo antes de meterla (o que te la metan), que luego es peor.

Y dicho esto, y después del "castigo", un cálido abrazo mallorquín (aunque fuera haga frío).

PENSADORA dijo...

No me castiga usted, señor Pez, más bien me halaga ver que aún soy capaz de provocarle.

El tema este, efectivamente es peliagudo. Pero no es precisamente con el asunto del aborto con lo que quería meterme, es más con mi ya conocida idea contra legislativa y más todavía contra extremismos.

Estoy de acuerdo con usted en que lo realmente de sentido común es ponerse un condón, ya no tanto por el tema embarazos si no por muuucho más.

En fin, que me algro de verle por aquí y, no se ofenda, pero sus castigos se me hacen más bien caricias. Masoca que es una.

Acepto el abrazo, sobre todo por lo de cálido que vaya invierno estamos pasando.

Salud y orujo compañero!

Anónimo dijo...

totalmente deacuerdo... y no has mencionado el hecho de que muchas veces hay embarazos no deseados , incluso deseados y en los cuales el padre no quiere hacerse cargo una vez "acabada la faena"... y que hacemos...que posibilidades te quedan?? luchar por seguir (las que tienen ayuda) o abortar y esperar un mejor momento para disfrutar de la maternidad, eso si, aprende la lección.
Besitos mil desde las cumbres nevadas de la Isla,
Electra.