miércoles, 3 de noviembre de 2010

INTORNO ALLA BELLA ITALIA II: Aquí quiero volver

Me desperté adormecida por el madrugón y las cantidades indecentes de carbohidratos consumidas. Sin embargo, algo me agitaba el corazón. Las montañas Dolomitas me esperaban y, como cualquiera que le va a ser infiel a su gran amor con premeditación y alevosía, el cuerpo me decía que sí pero sin olvidar que en casa seguía mi Pirineo fiel.

Allí llegué tras abandonar a Lolindir durante mis variadas siestas, mientras el pobre conducía el mínimo automóvil que nos habían prestado sus progenitores para la ocasión. Como era de esperar, me encandilé con las formaciones calizas como recortadas a machetazos del cielo, imponentes y desafiantes…





Tras un corto paseo, probé alguna delicia de la tierra para comer (eso que no falte) y con mi compañero de fatigas nos internamos algo más en el norte para “echarle un vistazo” al Lago di Garda que se me antojó demasiado grande para ser sólo un lago…



Como las fuerzas aún nos dieron cancha, aprovechamos para hacer una pequeña parada en Verona. Una pena que ya se había hecho de noche porque la ciudad tenía pinta de tener mucho que ofrecer y nosotros poco tiempo ya para dedicarle…



Finalmente llegamos otra vez a la casa filial donde otra potente cena nos esperaba para cargar fuerzas antes de lo que sería la jornada estrella de nuestro “Giro” italiano particular.

Aquella noche me dormí como un angelito un poco malvado, con la sensación de haberle sido infiel a mi Pirineo, pero con unas ganas tremendas de volverlo a hacer.

2 comentarios:

Lolíndir Palantír dijo...

jejeejjej....a veces ser infiel va bien y da un gustazo sin precedentes! Su eminencia me parece que la segunda foto de verona le corresponde en verdad a venecia....
edo et edis ergo sumum!!!(trad. como y comes pues somos)

PENSADORA dijo...

Efectivamente, alteza, se me coló... pero no se lo contaremos a nadie...