miércoles, 29 de octubre de 2008

LUCES


Me encanta esa luz que le pone el toque mágico a las cosas. Suele presentarse durante los atardeceres o amaneceres y es durante el otoño, cuando la rotación de la tierra y su alineación con el sol por estos hemisferios imprimen al color de la luz solar un matiz envejecido y amarillento pero brillante y se mezclan puntos sombríos con otros que se iluminan.
Como los cielos de Monet, el otoño tiene color vainilla.

4 comentarios:

anselmo dijo...

Que bonito es fijarse en las pequeñas cosas...las disfrutamos en fotos sin ser consciente que lo tenemos alrededor...estas entradas nos hacen que volvamos a fijarnos en algo más que en nuestro mundo interior.

Jarttita. dijo...

¿Y los naranjas? Hay un punto al atardecer,en ese mismo otoño, donde el horizonte se vuelve naranja-ocre, y que me encanta. El oro de las promesas, es.

PENSADORA dijo...

Sí Anselmo, con estas entradas es eso lo que pretendo: provocar.

JART! que alegría verte por aquí guapa! hay esos naranjas, dorados de atardecer... ¿te has fijado que el atardecer y el amanecer tienen colores diferentes dependiendo de la estación? y la latitud, magnitud, meteorología... el planeta sigue vivo!

Anónimo dijo...

Yo pienso que ningún pintor puede plasmar esos amaneceres de otoño, al igual que los atardeceres!!!!

Bonita entrada Pensadora!!!