miércoles, 15 de octubre de 2008

METRO Y CIVISMO

Durante una de mis últimas incursiones madrileñas me encontré en el brete de tener que viajar en metro, cosa que hacía muchos años no probaba.

En el transcurso de ese corto viaje me dio por fijarme en el comportamiento de la gente y me resultó peculiar el civismo con el que se comportan la mayoría de las personas en estos lugares, no hay más que mirar la foto de arriba en la que quise demostrar cómo la gente, al tomar las escaleras mecánicas para la salida, es capaz de hacerse a un solo lado incluso teniendo que formar una cola, para dejar pasar a aquellos que lleven más prisa.

Pronto me vino a la memoria el metro de Caracas. Éste fue inaugurado poco después de que mi familia y yo nos trasladáramos a Venezuela allá por los años ochenta. No sé si hoy en día la cosa habrá cambiado mucho, pero para entonces el metro de Caracas era como un reducto de paz dentro del caos de la ciudad. Incluso puedo recordar un cartel publicitario en el cual se mostraban personas enfundadas en máscaras antigases y con caras de “mala leche” entrando en el metro que enseguida cambiaban de aspecto y se deshacían de sus máscaras al verse protegidos por el entorno de cualquier estación de metro caraqueña. En aquel lugar a una se le ponían ganas de portarse bien y me recuerdo a mi misma siempre pendiente de cederle mi asiento a cualquier abuela o mujer embarazada que se acercase. Tan importante y seguro era el metro de Caracas que durante las revueltas populares y la masacre militar de 1989, el denominado “Caracazo”, quienes pudieron se refugiaron en la primera estación cercana que encontraron. Recuerdo a las monjas del colegio decirnos que si nos encontrábamos otra vez ante una situación como aquella corriéramos hacia el metro y nunca a por un autobús.

Recuerdos a parte, no pude dejar de emocionarme al ver que ese comportamiento cívico continúa manifestándose en lugares tan dispares como una simple estación de metro, lo cual me provoca, una vez más, admiración por los humanitos de “a pie” que poblamos este pequeño planeta.

14 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Qué curioso, precisamente hoy, en el metro, he pensado en escribir algo sobre el metro, y llego a casa y me encuentro con esto. A mi el metro me encanta, lo considero el mejor medio de transporte público, ya que es rápido, cómodo, y relativamente barato. De hecho, menos el de Bilbao, he usado todos los que por ahora hay en España (Madrid, Barcelona, Valencia y Palma). Y el de Madrid es el que menos me ha gustado, precisamente por eso que dices de la gente corriendo y los empujones que te dan. Uno, que viene de "la isla de la calma", tuvo que aprender a empujones y broncas eso de ponerse a un lado de las escaleras. Es más, sospecho que no es civismo, que es autodefensa, ya que dudo que esos que corren y empujan tengan muchos miramientos, y más en una ciudad despiadada y estresante como es Madrid (¿se nota que no es muy de mi gusto?).

Saludos.

El Pez Martillo dijo...

Por cierto, la foto no se ve.

Anónimo dijo...

Muy bonito Pensadora, aveces encontramos un lugar que quizás nos recuerde al útero materno y recuperamos un poco la cordura (aunque aveces también sea forzado o por el qué pensará toda esa gente que tengo junto al cogote..). Redimensionamos continuamente los espacios hasta poder olvidarnos, por un momento, de que hay algo enorme y aterrador fuera de ellos...

Un saludo Pensadora, y enhorabuena otra vez por el relato.

PD: no he podido evitar sonreír al imaginarte sacando la foto disimuladamente
PD2: el Metro de Madrid me gusta, de hecho, de lo que conozco, sólo me parece más completo y efectivo el de Londres (aunque también descomunalmente caro)

Horrach dijo...

Si es que los subsuelos son lugares la mar de acogedores, aunque en un principio parezcan lo contrario.

shalom

PD: amigo Pez, usted que se queja del metro de Madrid (metro en el que servidor siempre se ha sentido muy cómodo), ¿se imagina que pusieran metro en Ibiza, jejeje? Imagínese: 'Estación Space' que enlaza con la 'Estación privilege', y todo con el típico chunda-chunda de fondo del dj Van Buren...

La vereda de la puerta atrás dijo...

Una buena historia la del metro de Caracas, si señor! Nunca lo hubiera imaginado... Y con respecto al de Madri, no creéis que le sobre silencio entre la gente? Es que soy del sur y tanta gente sin hablar entre ella no me cabe en la cabeza...

Di dijo...

Yo hace tiempo que perdí la esperanza en el civismo de la gente. Odio ir en el metro cuando voy a Madrid, y eso que me parece un invento extraordinario, pero tanta gente junta corriendo me da algo de miedo, será que no estoy acostumbrada y no quiero acostumbrarme! Saludos!

El Pez Martillo dijo...

Hombre, Horrach, lo del metro de Ibiza sería pesadillesco. Allí sí que no habría "civismo", estaría lleno de camellos, guiris borrachos y tipos ensangrentados, y algún que otro trío de pardillos.

Y no es sólo del metro de Madrid que me quejo (reconozco que está muy bien y con él se puede llegar a cualquier parte de la ciudad), sino de Madrid entera. Es una ciudad que tengo muy atravesada. Pero eso es otro tema...

Me repito, más que civismo, me parece que es miedo lo que ahí abajo se mueve. ¿Se imaginan lo que sería un estallido violento (pelea, carga policial, disturbio...) en esos túneles? Fuera, puedes correr y esconderte, en el metro, eso es más difícil... Aunque bueno, tal vez el miedo se esconda tras muchos actos de civismo.

PENSADORA dijo...

¿miedo o educación? amigo pez.

En otras ciudades del mundo, nadie se apartaría para dejar espacio a los demás, y el que se cruce: navajazo...a esto me refiero yo con lo del civismo.

Hay que salir al mundo para ver cómo son las cosas en otros sitios y, precisamente hablando de Madrid, que tiene su punto caótico, ese acto de (insisto) civismo es más que sorprendente.

Y sabéis los que me leéis que no considero yo que haya mucho de esto en el mundo, por eso me sorprenden pequeñeces como esta.

Por cierto, me parece curioso que no haya llamado más la atención el tema del metro de Caracas.

Laura dijo...

Cuando estuve en Madrid yo misma pude comprobarlo, algo que no sucede en las escaleras de los grandes almacenes de mi ciudad. Por mucha prisa que lleves, te tienes que aguantar.
Besos.

El Pez Martillo dijo...

Insisto. El civismo, la educación o el respeto no caben en mi visión del ser humano. Tiendo a interpretarlos como miedo, costumbre o simple borreguismo. Si no hay mucho de esto, tal vez es porque no lo pueda haber (por eso de que de donde no hay, nada se puede sacar), y mucho menos en un infierno como Madrid.

Es cierto que en otras partes no pasa, pero tampoco pasa que la gente vaya corriendo y abocinando al personal, necesitando que les dejen pasar. Pero repito otra vez, mi relación con Madrid no es nada cordial.

El Pez Martillo dijo...

¿Y porqué no han de amoldarse los "rápidos" a los "lentos", esperando pacientemente? ¿Acaso eso no sería también cívico? Lo que pasa es que gana el que más empuja, resultando todo un orden fruto de cierta agresividad.

Saludos.

PENSADORA dijo...

Veeengaaa Martillo!!!! "aceptamos barco"....pero....

Pablo dijo...

Nunca me había parado a pensar en que chocase lo de ponerse a la derecha en las escaleras mecánicas, la verdad. Es como lo de dejar salir antes de entrar.
¿Hay algún sitio donde no sea así?
Soy de Madrid y supongo que estoy acostumbrado al trajín, pero también tengo mi pueblito para desconectar.
Peor sería como en Japón, donde hay "empujadores" para entrar en los vagones :)

PENSADORA dijo...

Hola Pablo! y bienvenido a las tierras del norte donde todo y nada nos sorprende.