martes, 23 de diciembre de 2008

DE AMOR Y MONTAÑAS

No sé si fue a George Mallory o a Edmund Hillary a quien le preguntaron: “¿por qué el Everest?”, pero quien fuese contestó: “porque está ahí”.

Supongo que todos los que gustamos del montañismo en cualquiera de sus modalidades tenemos un toque romántico. Un fondo filosofal que nos pide que busquemos más. Quizá simplemente nos buscamos a nosotros mismos y es la montaña, su silencio, su poder… lo que nos hace encontrarnos una y otra vez.

La montaña tiene ese poder de atraparte en su magia. De demostrarte cuán grande y cuán pequeño puedes ser a la vez. De ponerte a prueba, de hacerte sentir el más poderoso o el más miserable según a ella y sólo a ella le apetezca.

A veces da sensación de masoquismo, ese empeño en sufrir por placer, pero realmente, en el fondo del corazón de cada montañero hay un amor imposible de explicar a los demás, porque, como cualquier amor, el amor por la montaña es cosa de dos: del montañero y sus montañas.

7 comentarios:

anselmo dijo...

No soy montañero, tengo miedo a las alturas y mi forma física no es la idonea..pero te aseguro que sìmpre he disfrutado triscando por el campo cuando tenía tiempo...

Anónimo dijo...

Es de lo poco que se sabe que "siempre" estará ahí, a pesar de uno a pesar de todos...

Un saludo, y que no decaiga el idilio por cuestión de cuernos :)

AI

Lolíndir Palantír dijo...

he pasado 8 años veraneando durante uel mes de julio en las dolomitas...era pequeño y me acuerdo que si me gustaba ir por ahi pero cuando se trataba de hacer largas caminatas ponia cara de "no quiero!!" pero ahi que iba y siempre era el primero del grupo, mas bien el que tiraba del grupo! y he de decir que por ahi encontrè dos sitios simplemente fantasticos, uno de los cuales era una cima de un a montañita donde se podia contemplar la grandeza de las dolomitas, su fuerza, su poder...y me acuerdo como si fuera ayer que en aquellos momentos en que estuve ahí contemplando el todo, me llené de una energia tan singular que durò durante un año más pudiendo enfrentarme con exitos a mis retos y a mis cometidos....dificl explicarlo aun más con palabras!! pero así fuè !! un beso mi amor

PENSADORA dijo...

ANSELMO: ahí tienes ese fondo explorador... jajaja!

AI: Así es, la montaña siempre está ahí, es fiel, nunca me deja. Como ya dije una vez, es mi auténtico novio.

LOLINDIR: amorcito mío! de esto ya estuvimos hablando un día ¿no?. Sé que sentimos lo mismo, o al menos, parecido.

SALUDOS CHICOS!

Rebeca dijo...

yo os admiro a los montañeros, por esa capacidad de disfrutar cuando llegáis a la cima y maravillaros, yo sólo tengo tiempo de pararme a respirar!

Elisa dijo...

Te cuento que mi ex novio haría perfecta pareja contigo. Supongo. Amante de la montaña hasta la locura, demasiado enérgico para mi, que aunque me encanta la montaña...creo no tener esa pasión que compensa el masoquismo.

Hace tres semanas que rompí con él, pero estuve casi a punto de matarle subiendo el Toubkal -en marruecos- hace un mes y medio. Me di cuenta que yo siempre iba a tener papel de segundona y de frágil en esa relación. Y ese rol no me gusta nada. Asi que...

Me han encantado tus letras, y con tu permiso seguiré leyendote ;)

PENSADORA dijo...

REBECA: no hace falta subir muy alto para parar y respirar. Respira muchacha, respira.

ELISA: bienvenida, parece ser que tenemos cositas en común, al menos el horóscopo... ya es bastante. Pásate cuando quieras, yo te iré visitando.

Saludos!