jueves, 31 de julio de 2008

LA GUAPA DEL BARRIO

- Venga al taller que hay una emergencia!

Y allá que fui rauda imaginándome algún mecánico herido o un vehículo ardiendo. Pero no.

En el motor de una Mercedes-Benz Vito, escondida entre tubos y con carita asustada estaba ella. Una preciosa gatita de no más de un mes, blanca y negra. Preciosa.

Nadie se atrevía a sacarla del motor, pero era importante sacarla de allí pues había que arrancar el vehículo y si lo hacíamos la pobre terminaría hecha puré de gato, así que la cogí como pude del entuerto en que ella misma se había metido y, lo juro, intenté no mirarla porque sabía lo que pasaría.

La escena fue inevitable, la miré, me miró y me enamoré. Sólo dudé un poquito, había tres opciones: regalarla a los del taller de al lado donde llevaría vida de callejera, dejar que se la llevara algún mecánico para mat… (no lo quiero ni pensar) o quedármela.

Un cuarto de hora después ya estaba acomodada en mi regazo durmiendo a pierna suelta mientras yo terminaba la jornada matinal.

Y así, Merche (nombre en honor al vehículo donde la encontré), se convirtió en mi compañera de piso y alegría de mis mañanas y tardes.

Esta mini felina pasa sus días solita con toda la casa para ella, pero aún así cuando llego yo, sabe reclamar su espacio a la perfección. Es esquiva y graciosa, le encanta cazar grandes insectos y desde que está aquí ya no tengo problemas de polillas.

Esta gatita mía vale un valer. Sólo me molesta cuando está en celo y le dejo hacer que bastante tiene con no encontrar ningún macho en la redolada que la libere de su ansia sexual. Se pone frenética y se pasa el día enseñando sus cuartitos traseros y rascándose en cualquier superficie disponible, incluida yo misma.

Cuando más disfruto de ella es durante el invierno. Cuando el frío aprieta, nos acurrucamos las dos en el sofá para darnos calor y, aunque no sustituye totalmente según que carencias, hace un papel estupendo para coger el sueño al son de su ronroneo.

Un ¡hurra! por mi Merche, la guapa del barrio de San Lorenzo.

15 comentarios:

Elena dijo...

Ays, qué cosa más bonita....
Me ha encantado la historia de Merche. Jo, es muy emotiva! me alegro un montón de que decidieras llevarla contigo aquel día.
Por cierto, es un rato guapa ¿eh? como la dueña ;)
Un beso

Anónimo dijo...

Es curioso, pero es la tercera historia similar que conozco, la verdad es que los gatos tienen mucha aficción a los coches..
Me gustan mucho todos los animales, aunque yo soy más de perros (como es sabido, los hombres nos parecemos más a ellos y vosotras más a los gatos 'sin mala intención'). En todo caso la gata es chula y su compañía sin duda mucho más.

PD: las pastillas para lo del celo quizás te podrían ahorrar algún disgusto futuro (como que te hagan abuela :)

Horrach dijo...

jejejej, al final vemos a la famosa Merche. Es bastante mona, aunque parece, por la foto, algo más 'vital' que Atina, es decir, más ctónica. Será porque una está esterilizada y la otra no. Si al final me decido a agenciarme una gata, creo que la castraré también, que esos shows de cuando están en celo no me gustan demasiado. Para estar celo con uno (yo mismo) es suficiente, jajajaj.

shalom

PD: ¡¡que viva John Zorn, que bendice Mallorca el día 6!!

http://es.youtube.com/watch?v=VLRcr5An5xY&feature=related

El Pez Martillo dijo...

Pero si esta gata tiene las pupilas redondas!!! (lo siento, es deformacion profesional lo de las pupilas).

Que sepa usted, Pensadora, que tiene en casa tres animales en uno: una gata que araña y que es mona (ahora que lo pienso, cuatro tal vez, sobretodo cuando está en celo y se pone cerda, jajajaj).

PENSADORA dijo...

JAJAJAJA! Martillofish, eso es una poesía de Gloria Fuertes!.

Horrach, ya he leído su entrada y ¡SI!, si es lo que quería, me da MUCHA ENVIDIA y nada sana por cierto.

Elena, gracias por pasarte, te he hecho una visitilla, ¡que perrita más mona tienes!.

Anónimo: ya he oído hablar de lo de las pastillas, pero, sinceramente, no me importaría ser abuela... ¡bien mona yo, abuela a los 32!.

Anónimo dijo...

Seguro que no serías la primera :)

Por cierto, me acabo de acordar de que esas pastillas acaban produciéndoles cáncer y de que es mejor (en caso de) la castración.
Pero mejor dejarla así con sus "días", si acabas en familia numerosa siempre puedes intentar aprovechar y pedir los beneficios, je..

Saludos

Laura dijo...

Una gata muy bonita, como la historia de vuestro encuentro. Yo también te recomiendo la castración, así la pobre no lo pasará tan mal. Besos.

javi dijo...

Yo también he sacado unos cuantos gatos de las entrañas de los coches. En mi caso resulta que el tío Vicente, vecino mío de casi cien años que vive solo, se puso malo y se fue a vivir con las hijas, dejando su casa sola, o habitada únicamente por una gata, la Rubita, y por los hijos de ésta, que se vienen a mi casa por el tejado o se salen a la calle con tres o cuatro meses de vida. Como mi casa está al lado de la iglesia del pueblo, cuando hay boda o misa estas calles se llenan de coches aparcados. El día de autos era una boda. Mi madre estaba fuera con mi tía, viendo a los novios y tal, y en esto vio a uno de los gatitos de la Rubita que, asustado, se metió por una rueda del coche. Cuando el bodorrio acabó y el propietario del coche fue a arrancarlo para irse, mi madre le dio la voz de alto. No podía irse porque un gato se había metido en su coche y como se pusiera en marcha lo mataría. El tipo se ve que encendió el motor, y empezó a pitar, para ver si así salía el gato. Pero el gato no salía. Se bajó el hombre del coche y escudriñó a la par con mi madre el hueco sobre la rueda por el que se había escabullido el gatito. Yo aún no había aparecido en escena. Pero tardaría poco. Después de intentar vanamente sacar al gato de las tripas del coche, mi madre, sabiendo que su hijo (o sea yo) ya tenía cierta experiencia en esos trances, recurrió a mí, llamándome como siempre me llama ella: a voces. Y en esto que salgo, saludo al conductor (no sé por qué se le había puesto cara de culpable), pregunto: ¿por dónde se ha metido?, me indican por dónde, meto el brazo hasta el hombro por la rueda y palpando palpando rozo una cabecita peluda, lo agarro del pellejo del cuello y lo saqué sin más. Y el hombre, ya por fin, se pudo ir al convite. Lavamos un poco al gatito, le dimos de comer, y al cabo de unos días lo soltamos en el tejado, con sus hermanitos y su madre.

Un saludo, Pensadora. Se te lee con mucho gusto.

(La Merche se parece a mi Lucila, los mismos ojos de lista tiene)

PENSADORA dijo...

Querida Laura: la castraré, pero después de que tenga al menos una camada.

Javi: gracias por pasarte y por tu relato... ¡que majos somos!.

Horrach dijo...

Castración, ese es el camino, sí señor. Pero castración universal, total, general, absoluta. A tajo limpio contra la semilla del mal, jajaja.

Gato cazador dijo...

Me gustaría conocer a Merche, es mi tipo. ¿Puedes pasarme su 'mesenya'?

PENSADORA dijo...

Gato! la merche no tiene mesenger de momento, pero te tendré en cuenta cuando se decida a aprender a manejar el ordenador que ya casi lo ha conseguido.

Horrach! que te me vaaaaassss!!! jejeje! ¿recuerdas una canción de siniestro total que abogaba por la extinción humana?

Horrach dijo...

'Pueblos del mundo extinguíos', sí, la recuerdo bien, tenía su gracia. Además, Siniestro Total fue mi grupo favorito de niñez y primera juventud, antes de descubrir cosas raras estilo Swans, Throbbing Gristle, John Coltrane, Scelsi,...

De los Siniestro, ¿recuerda 'Esta vida es una mierda'? Es de mis favoritas (tiene inspiración nietzscheana, no es coña).

shalom

PENSADORA dijo...

Si que la recuerdo horrach y sí le encuentro su punto nietzsche.

También me gustaba mucho siniestro total durante la juventud, los ví en directo aquí en Huesca y pocas veces he saltado tanto como aquel día.

ELECTRA dijo...

ayyyy la merche!! aun tengo pelos en los pantalones negrossssssss
besitos y besitos a la gatita