domingo, 13 de julio de 2008

ODA URBANA


A veces me pongo melancólica al recordar mis tardes de metro y plazas en Caracas y me asaltan las dudas sobre mi asombrosa capacidad de adaptación al medio, pues, aunque ya han pasado diecisiete años desde mi regreso a la “madre patria”, recuerdo que me costó muy poco adaptarme a una ciudad de, para entonces, sólo cuarenta mil habitantes.

Estos días de ausencia he estado por motivos de trabajo, una vez más, en Madrid. Pero esta vez, a diferencia de tantas otras, he regresado apesadumbrada. Parece ser que, a pesar de mi profundo amor por mi “Huesketa” querida y sus adorables montes, sobre todo éstos últimos, echo de menos esas sensaciones extrañas de bohemia paseante por la ciudad.

Tal vez ha sido el barrio donde he estado, más tranquilo y verde que otros, pero he vuelto a suspirar paseando largos ratos por las calles, mirando la extensión de la ciudad desde lo alto de mi ventana de hotel y contemplando las millones de lucecitas de la ciudad en la noche.

Volvió a mí el recuerdo de la adolescente que fui, que amaba Caracas y su inmensidad. Que miraba la sombra del cerro Ávila desde el balcón y que disfrutaba viajando en metro y manteniendo largas charlas en la plaza de Altamira con mi inseparable amiga de juventud.

Así pues, no deja de sorprenderme la capacidad que tenemos las personas (o según qué personas) a encontrar belleza allá donde nos plazca, porque mi pirineo es hermoso, sí, pero que bellas son las ciudades cuando te atreves a sumergirte en ellas.

13 comentarios:

Laura dijo...

Tal vez sea porque soy de una ciudad pequeña, pero he estado dos veces en Madrid y todavía me acuerdo de la sensación que tuve la primera vez que pisé el metro (cateta yo), y de lo que me impresionaron sus calles y sus gentes, y la cantidad de teatros y cines. Pero me quedaba grande, estaba deseando volver. Saludos.

PENSADORA dijo...

Al principio, una gran ciudad, cuando eres de una pequeña, resulta agobiante. Pero yo creo que es cuestión de buscar (y encontrar) la belleza que esconde el mundo urbano y sus paisajes. Los viajes en metro pueden ser toda una aventura si te los tomas como tal. Sobre todo hay que quitarse el miedo de ser de provincia, sobre todo porque ese miedo en realidad es vergüenza a que descubran nuestra ignorancia, pero si te lo quitas, de repente, la ciudad se hace tu amiga.
Besitos Laura, eres un encanto.

ELECTRA dijo...

que bonita entrada , lo que mas destacaría "...no deja de sorprenderme la capacidad de algunas personas para encontrar belleza alla donde nos plazca.."
eso no todo el mundo puede hacerlo,
enhorabuena!
besos

PENSADORA dijo...

Gracias elektra!
Estaba inspirada y tontorrona anoche... aaaaiiinnnsss!!!! que paciencia!

El Pez Martillo dijo...

En todas partes hay belleza y también fealdad. El truco está en saber adpatar la mirada.

Las ciudades son muy inspiradoras, nos sólo por los edificios y todo eso, sino por la cantidad de historias simultaneas que ocurren y que jamás conoceremos.

PENSADORA dijo...

Exactamene amigo pez! una vez más ha dado usted en el clavo.

Horrach dijo...

En los últimos años he conocido a varias personas españolas que pasaron su infancia/adolescencia en Venezuela. Uno de ellos, mi querido director de tesis, Miquel Beltrán.

PENSADORA dijo...

Huy Horrach! eso es normal, hubimos muchos españoles durante las décadas de los 70 y 80 que partimos hacia Venezuela porque para entonces era un país con pintas de buen desarrollo gracias a su cantidad y variedad de recursos naturales.
Al final, en 1980 subió al poder un tal Lusinchi (si mal no recuerdo, yo tenía 5 dulces añitos)que lo fastidió casi todo, sobre todo por el desfalco salvaje que hizo en las arcas del estado. También hubo una tremenda fuga de divisas hacia el extranjero, en particular Miami, donde casi todos los ricachones Venezolanos tienen sus residencias actuales.
El tema venezolano también tiene muchíiiiisima tela, diría que casi más que Colombia.

El Pez Martillo dijo...

Hombre Horrach, nuestro presidente autonómico nació en Venezuela. Y no sabía que Beltrán también formaba parte del grupo. De lo que se entera uno paseando por los blogs...

Por cierto, pensadora, siguiendo sobre las cosas de los orígenes, resulta que casi todos los días he de trabajar con una de Huesca. Muy maja la chica, sí señor, espero que todos allí seais así.

PENSADORA dijo...

Amigo pez, como en todas partes, aquí hay gente majísima, maja, poco maja y nada maja.

A mí se me podría incluir en el apartado de "no sabe, no contesta" jejeje!

beli dijo...

Ya sé que soy de la época antidiluviana...que los oredenadores y yo, ni plin ni plon, pero joder, esta es la tercera vez que intento escribirte algo.
Allá va...al la tercera va la vencida:
Estoy de acuerdo contigo Pensadora, que cada lugar tiene su encanto y yo diría que su momento. Yo siempre digo que hay que llevar puestos los ojos de ver, los oidos de oir y el corazón de sentir. Hay que ir dispuesto a dejarse enamorar(como yo por tu tierra). Bueno, que voy a ver si esto se queda o no.
Ya dicen que a la tercera va la vencida.

El Pez Martillo dijo...

Anda! Igual que aquí, que también tenemos gente maja y no maja! Tan lejos y tan cerca!

Habría que ver eso de "no sabe, no contesta".

PENSADORA dijo...

Bueno Beli, aquí estás y lo has conseguido.

Para mí, cualquiera de nuestros sentidos es bienvenido a la hora de sentir. Sintamos, pues.